Vida del Maestro Hiramatsu
Anécdotas
Todos los años el Maestro Hiramatsu ofrecía un donativo al Hogar Clínica San Rafael, institución hospitalaria dedicada a la causa de los más desposeídos, donde se atienden a niños con problemas de poliomielitis generalmente, anualmente esta institución realiza un teleradio para recabar fondos y poder subsanar los gastos. El maestro destinaba una alcancía muy grande en donde todos los estudiantes depositaban sus donativos e inclusive las multas por llegar tarde, decir una mala palabra o cometer cualquier error que el considerase falta, las multas eran de 5 hasta 20 Bs., y como el era un experto en detectar las fallas de sus jóvenes estudiantes siempre teníamos que pagar muchas multas lo que hacia que el pote o alcancía estuviese muy llena todo el año.
Durante muchos años tuve el privilegio y la responsabilidad de llevar el donativo al Hogar Clínica San Rafael, en una bolsa con todas las monedas y billetes bien organizados por el maestro, al entregar el donativo debía salir por televisión y decir algunas palabras, el maestro siempre me recomendaba lo siguiente: “Por favor no diga mi nombre, diga que ese donativo es de la escuela de Karate Okinawakan, gracias al esfuerzo que todos los estudiantes hacen durante el año para mejorar y tener una buena conducta, yo estaré mirando el televisor para ver que dice.”
Al retornar al dojo y darle acuse de recibo siempre me decía en son de broma, “Usted se ve muy bien por televisión con esa corbata debería dejar la practica del karate y dedicarse a las telenovelas ja, ja, ja”, decía algo mas o menos así “Usted Karate poquito bien, mata Karate yo pienso... no, usted terenovela mucho mejor, compañero de Radio Róchela mucho mejor” eso siempre iba acompañado de algunas fuertes palmadas en la espalda como signo de satisfacción y felicitación.
El maestro también poseía un diario allí anotaba con bolígrafo rojo o en tinta roja, las faltas que cometían sus estudiantes y con tinta negra las virtudes acumuladas, siempre nos preguntábamos los estudiantes mas avanzados “¿Oye como hace el maestro para acordarse de tantas cosas que ocurrieron hace mas de 10 años y de lo que hizo fulano o mengano y a la hora exacta?...” la respuesta era muy sencilla, en una oportunidad nos mostró su diario y un libro, donde había dibujado todas las técnicas del estilo Gikuken, que él había creado, todos los estudiantes estábamos anotados en ese diario con apreciaciones según el maestro, buenas, regular y muy malas.